Historias de la colonia

Otro día es el mismo padre quien cuenta a sus hijos, como la cosa mas natural del mundo, los pormenores de la llegada de unbarco de negros, el remate público de los mismos y la entrega de los negros en la feria. Su relato incita a los niños , bien que a hurtadillas, porque les estaba prohibido asistir, a comprobar alguna vez estas cosas que oyen.

-Antes se les vendían a bordo del mismo barco- dice el padre, aclarando preguntas infantiles-. Se desembarcaba el “refugo”: aquellos de físico irregular, viejos o enfermos, que eran vendidos al barrer. Después se usó encerrarlos en corrales próximos al desembarcadero. Tal como ahora se hace, agregan. De este modo el comprador los puede examinar mejor antes de empezar la puja. Luego que los pregones anuncian el remate, el encargado de la venta empiezaa gritos:

-¡Por este negro banguela, joven de diecisiete años, fuerte, bien dentado, sin enfermedades, capaz para todo trabajo…¿cuanto puede pagar?- A su lado el negro que se remata,  atado, parece un animal extraño, ¡Pero tan semejante al hombre!

A veces la oferta hecha es mejorada, de los doscientos o trescientos pesos, que por lo general es su costo, se eleva a mayor cantidad, y se le adjudica al mejor postor.Entonces el rematante efectúa el cobro o extiende el vale, y el negro marcha atado, de tiro , con su amo. A menudo no se puja porque las ventas vienen ya realizadas entre capitanes y militares, con los comerciantes y especuladores de la “mercadería”, de la plaza. A veces, también, se les suele vender “a la gribouillete”: por un precio estipulado por cabeza, anteriormente el comprador, mediante sus brazos abiertos, o con lazos, trata de abarcar lo  mas que puede….Y los niños oyen, oyen, oyen.

y estos, que así son tratados, son los que poco después van a servir de ayos  llos hijos de sus compradores; en especial para los de quienes no los utilizan en siembras o cosechas. El esclavo resulta pues, poco después, el “educador  y compañero de los hijos, que los cría y los cuida comunicandole sus defectos; su manera de pensar y de sentir; el odio al trabajo, orden y economía”establecidos,contradicciones que por su propia ociosidad deben sufrir en carne propia los españoles, que no fueron muy exagerados, que se diga en estas fiscalizaciones. La religión de los negros “impregnada de paganismo, llena de supersticiones equivalentes de los antiguos dioses…se corrompe al contacto del fetichismo africano y el mandinga negro comparte infernales tareas del demonio católico usurpando su influencia”, como señala García. Así en esto, como en todo lo demás, se produce “el transtorno de todas las ideas normales. El contagio se extiende entonces libremente penetrando por todos los intersticios como una atmósfera mefítica, enervando los mejores estímulos, inculcando su moral esclava con su tabla especial e valores….”

(Extraído de la novela “Artigas, del vasallaje a la revolución” de Jesualdo)

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